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El balón gástrico o intragástrico
En nuestra sociedad actual podemos observar una curiosa paradoja. Por un lado tenemos cada vez mayores conocimientos sobre nuestro cuerpo, sobre la salud, sobre cómo cuidarnos; y, por otro, se nos intenta inculcar y meternos en la cabeza la importancia de la imagen, de la estética, de un cuerpo perfecto. ¿Quién no desea un cuerpo estilizado, bello, fuerte y sano?
Sin embargo, pese a este deseo de salud y belleza, el problema del sobrepeso y la obesidad gana cada vez más terreno y afecta cada vez a más personas. Los expertos ya han llegado a hablar de una epidemia de obesidad.
Este contrasentido puede deberse a muchas causas: genéticas, emocionales, ambientales. Hay personas que tienen una predisposición genética (que hace que su cuerpo tienda a quemar las grasa más lentamente); otras que se refugian en la comida cuando tienen preocupaciones, ansiedad, estrés, etc.; y otras que simplemente por el estilo de vida que se lleva en la actualidad han adquirido malos hábitos (no tienen tiempo para hacer deporte o para preparar una comida adecuada, no controlan el tamaño de las raciones, comen entre horas).
Pero sea cual sea la causa, que el sobrepeso y la obesidad es un problema sanitario actual de primer orden, es ya una realidad. Porque el sobrepeso, a pesar de las creencias de mucha gente, no es un problema estético. Es un problema de salud.
Cuando los expertos hablan de sobrepeso no se refieren a unos pocos kilos de más. Se habla de sobrepeso cuando la acumulación de grasa empieza a poder tener un efecto negativo sobre la salud de las personas. Y no sólo se reduce, como la mayoría de gente conoce, a problemas cardíacos o diabetes. El sobrepeso puede afectar de múltiples formas: perjudicando las articulaciones (que han de soportar mayor carga), dificultando la respiración, perturbando el sueño o empeorando el estado general y la calidad de vida de una persona.
Para determinar si una persona tiene sobrepeso, los profesionales de la salud usan una medida llamada Índice de Masa Corporal (IMC), que se obtiene dividiendo el peso en Kg. entre la talla (expresada en metros) al cuadrado. Y consideran que una persona tiene sobrepeso cuando su IMC está entre 25 y 30; que una persona es obesa cuando tiene más de 30; y que una persona tiene obesidad mórbida cuando tiene un IMC superior a los 40.
Por suerte, siempre es posible introducir cambios en los hábitos o tomar medidas que ayuden a controlar de alguna manera el peso, y a evitar o minimizar los problemas de salud derivados que el sobrepeso podría ocasionar. Esos cambios no deben ser en ningún caso radicales y aislados. Sino que deben ser un conjunto de medidas, que individualmente no supongan un sacrificio o una dificultad tal que no vaya a ser posible mantenerlas en el tiempo, pero que en conjunto vayan acercando hacia el objetivo de alcanzar un peso adecuado y conservarlo.
Los cambios básicos que hay que introducir todo el mundo los conoce: hacer más ejercicio, planificar bien los menús, ingerir menos calorías, no comer entre horas, etc. Sin embargo, en ocasiones estas medidas no son suficientes (bien por falta de voluntad para ponerlas en práctica, o bien porque a pesar de surgir efecto no se consigue en el grado deseado). Y es llegados a este punto cuando hay que empezarse a plantear alguna de las múltiples alternativas que existen en la actualidad: técnicas quirúrgicas, medicamentos, etc.
Aquí vamos a hablar de una técnica poco agresiva y que en muchos casos consigue los resultados esperados de pérdida de peso y, lo más importante, de mantenimiento. Se trata de la técnica del balón gástrico o balón intragástrico.
Es un tratamiento para la obesidad no quirúrgico, indicado para personas con obesidad leve o moderada que por si solas no consiguen bajar de peso. La técnica consiste en introducir un globo en el estómago, que una vez dentro se rellena para que produzca una falsa sensación de saciedad y ayude de ese modo a reducir la ingesta de alimentos. Este método del balón gástrico debe ir acompañado de una dieta hipocalórica, que suele resultar más fácil de seguir como consecuencia de la reducción de las ganas de comer en la persona que lo lleva.
Si desea informarse acerca de esta técnica o está pensando en seguir este tratamiento del balón gástrico o intragástrico, no debe dejar de leer toda la información recogida en este sitio.